Sobre el linchamiento de Gaddafi PDF Imprimir E-mail
Escrito por Manuel Dios Diz   
Miércoles, 26 de Octubre de 2011 11:58

Aborrezo de linchamentos, los medios de comunicación y lo real, las turbas armadas, la venganza primaria e instintiva, las torturas, las indignidade hacia los seres humanos. Las imágenes de la captura y ejecución de Gaddafi, las palabras fachendosas su asesino, Mohammed al-Babi, un chico de 18 años, los televisores diferentes, son más una prueba de la condición humana peor. Ni siquiera el monstruo más cruel merece un tratamiento similar.

José Antonio Marina dice que el mayor logro de la humanidad no es el grado de desarrollo tecnológico, la capacidad de conquistar el espacio, los grandes descubrimientos científicos, avances en la medicina, la sofisticación de las armas ... De lo contrario, el mayor logro de la humanidad es la idea de justicia, derechos humanos y su universalidad.

En la película magnífica, incluso en el signo, el árbol de la vida, de Terrence Malick, vemos una escena extraña cuando los dinosaurios, un velocirraptor tal vez mantiene una pierna atrapada en un pensamiento impotente. Todo parece aplastará sin piedad, tan cruel. Sin embargo, para nuestra sorpresa, decide retirarse. A los jóvenes, débiles y vulnerables, que viven. Una manera de decirle a un nacimiento extraordinario visual de la compasión, la misericordia, del perdón. Sin esta capacidad, la vida, todos y cada uno de nosotros no existe.
El linchamiento de Gaddafi, visto así, en directo horroriza. La venganza, ojo por ojo, la Biblia es así, tan viejo, está presente en todas las culturas, no es un patrimonio único de los árabes o musulmanes. Sabemos que mucho. Arrastre nuestra propia crueldad dentro de nosotros. La unidad de disco. Y la misericordia, la generosidad, la indulgencia o un sentido de justicia. Con esta ambivalencia construido lo que llamamos humanidad.

Tenemos una larga historia de linchamentos, de ejecuciones extrajudiciales, aquí y en todas partes. Basta con recordar Andreu Nin, en nuestra guerra incivil, en 1937, y los miles de asesinatos en las cunetas. El Mussolini y su esposa, Clara Petacci. O Patrick Lumumba en 1961. El Che Guevara en La Higuera, Bolivia, en 1967. A Lemmo Van Nguyen en 1968 en Saigón, le doy vuelta al mundo. O Ceaucescu y su esposa Elena en 1989, en el corazón de Europa. Y entonces Saddam Husseim y Osama Bin Laden ... Y ahora Gaddafi. Sólo este mínimo breve secuencia para ver algunas de las obras y linchamentos que nunca debería haber tenido lugar. Ni estos ni ningún otro.

Reconozco que cuando vi por primera vez Noveccento, de Bernardo Bertolucci, la capacidad del director, sentí alivio, aunque quería capturar y Atila Reggina, con su última película. Con los años dio un linchamentos cada vez más y turbas enfurecidas sin nombre, La humana pack, Arthur Penn, mientras aprenden la importancia del sentido de la justicia como el mayor logro en la defensa de la dignidad, sobre la base de los derechos humanos fundamentales . Y disfrutar más con películas como "conspiración del silencio", por John Sturges, y admirar los personajes más como protagonizada por Spencer Tracy, un hombre que bajo el brazo, se las arregla para descubrir la verdad. O Atticus Finch, un extraordinario personaje magistralmente interpretado por Gregory Peck en "Matar a un ruiseñor", de Robert Mulligan, un héroe de culto que, a través del diálogo y el afecto, a sus hijos, Jem y Scout, sobre el mundo y entender que la justicia debe estar siempre por encima de la venganza.

Estoy seguro de que Mohammed al-Babi y la multitud no tenía ninguna posibilidad con él para cumplir con Atticus Finch y su sentido de la justicia. Ni idea de la utilidad enorme que llevaría a Gadafi en la Corte Penal Internacional. Pesaba más que los grandes intereses de los gobiernos comprometidos con esta maldita guerra. Ellos son los responsables de este último, según el Consejo Nacional de Transición de Libia, con una multitud enfurecida, y un joven de 18 años para criar a un monumental conspiración de silencio con el que ocultar su indignidade.

Linchamentos y el anuncio de la sharia como base del nuevo Estado debe a todos avergoñarnos Libia.